Historia de la tecnología
Arquímedes de Siracusa fue un físico,
ingeniero, inventor, astrónomo y matemático griego que vivió en el siglo III
a.C. Es reconocido por sus avances en el campo de la física y por sus innovadores
inventos, llegando a diseñar máquinas capaces de sacar barcos enemigos del agua
o prenderles fuego utilizando una serie de espejos.
Entre sus anécdotas más famosas se encuentra el
descubrimiento del Principio de Arquímedes. El rey Herón II de Siracusa había
pedido fabricar una corona de oro macizo, pero al estar ésta finalizada empezó
a sospechar haber sido engañado por el orfebre, el cuál no habría fabricado la
corona totalmente de oro. Por ello, pidió ayuda a Arquímedes que empezó a
pensar cómo medir el volumen de oro de la corona sin tener que fundirla.
Finalmente, un día mientras tomaba un baño, notó que el agua de la tina subía
cuando él se introducía en ella. Fue entonces como comprendió que podía
utilizar el mismo sistema para medir el volumen de oro de la corona,
introduciendo ésta en agua. Cuenta la historia que se puso tan contento con
este descubrimiento que salió corriendo desnudo por la ciudad gritando:
¡Eureka! ¡Eureka! (en griego, “lo conseguí”).
Una vez en el palacio, introdujeron en agua la
corona y midieron el cambio de altura del agua. Repitieron la operación con un
bloque de oro macizo que contenía la misma cantidad de oro que se suponía tenía
la corona, descubriendo que la altura del agua no subía igual. Finalmente, el orfebre
reconoció que había empleado en la fabricación de la corona materiales de menor
valor.
El principio de Arquímedes es un principio físico
que afirma: «Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo,
experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de la masa del
volumen del fluido que desaloja».

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