Esta semana hemos
podido profundizar en las metodologías didácticas que se utilizan en clase.
Desde el departamento de tecnología, se intenta realizar el temario de la
manera más práctica posible, reduciendo el tiempo dedicado a las clases
teóricas en la medida de lo posible para dejar más espacio a la práctica. He
podido comprobar como el alumnado se encuentra más motivado y trabajador
durante la realización de las tareas prácticas en el taller. Además, me ha
gustado mucho como las clases están orientadas al trabajo cooperativo y al
autoaprendizaje, son los propios alumnos los que experimentan en el propio
taller con las herramientas, proyectos, circuitos electrónicos, etc. Además,
las clases en el taller se realizan en un ambiente distendido, pero con mucha
motivación de los alumnos. También he podido observar en algún grupo,
determinados alumnos sin motivación por las clases que intentan molestar o llamar
la atención, con el riesgo de desestabilización del curso de las clases. En
este sentido me ha llamado especialmente la atención los métodos, la paciencia
y la constancia del profesor para lidiar con estos problemas, que desde mi
perspectiva de prácticas me parece uno de los grandes retos para el día a día
de los profesores.
He tenido también
la oportunidad de conversar y ver el trabajo que se realiza en los grupos de
compensatoria explicado por los profesores que se dedican a trabajar con este grupo
de alumnos. Cabe resaltar los esfuerzos que realiza el instituto Sixto Marco en
este sentido y los resultados que han obtenido a lo largo de los 15 años que
llevan realizando el programa, consiguiendo reenganchar a alumnos que tenían
altas posibilidades de abandono escolar. Los alumnos que integran estos cursos
suelen ser adolescentes cargados con carencias afectivas, familiares y
sociales, por lo que uno de los pilares sobre los que se sustenta la estrategia
del programa es establecer un fuerte vínculo de los profesores con los alumnos.
Se trata de un proceso a largo plazo, donde se observan los resultados a lo
largo de los dos años en los que los alumnos cursan 1º y 2º de ESO, produciéndose
un gran contraste entre la baja motivación que presentaban los alumnos el
primer día del primer curso con una alta motivación el primer día del segundo
curso.
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