Esta semana he podido estar al cargo de una clase de 1º de ESO durante la
corrección de problemas en la pizarra digital, con la supervisión de mi
profesor tutor. La experiencia ha sido sumamente positiva, dado que he
conseguido mantener el control de la clase mientras los alumnos iban saliendo a
la pizarra a exponer las soluciones y el resto de alumnos autocorregía su
cuaderno.
Como profesor de apoyo, he tenido la oportunidad en las clases de atender
individualmente a los alumnos y supervisar su trabajo y, he observado muchos
alumnos que muestran poca motivación o conexión con el transcurso de las
clases. Me ha llamado la atención que a veces dándoles una pequeña ayuda cuando
se sienten perdidos en la realización de una tarea, es suficiente para
reengancharlos, sobre todo cuando ven que ellos son tan capaces de finalizar la
tarea como cualquier otro alumno. Una de las conclusiones que he sacado es que,
evidentemente, esta atención individualizada es más fácil de realizar cuando
hay dos profesores en clase, pero muy difícil cuando se trata de un solo
profesor el que lleva la clase y más con el ratio de alumnos tan alto que
tienen actualmente las clases.
He podido también conocer el trabajo del responsable de la FP Dual, que nos
ha explicado el funcionamiento de esta modalidad y como el centro ha sido
pionero en la implantación de este modelo. Por lo que nos comentó parece ser
que desde Europa va a seguir apoyándose este tipo de programa, donde los
alumnos, entre otras ventajas, reciben remuneración económica de las empresas
durante la realización de las prácticas.
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