Llegamos a la semana 7 del Practicum, y por fin he tenido la oportunidad de
debutar como profesor en la impartición de clases. Tal como acordé con mi tutor
la semana pasada, la unidad didáctica que debía impartir ha sido Electrónica
Digital de 4º de ESO y hemos elegido un grupo donde he podido impartir dos
clases de esta semana y donde los alumnos ya me conocían dado que les había
estado ayudando como profesor de soporte en las clases previas.
Uno de los puntos que más me preocupaba era como conseguiría mantener la
atención de los alumnos, para lo cual mi tutor me enseñó previamente algunas
técnicas para captar su atención, donde la base fundamental siempre era
mantener una interacción activa con el grupo: darles la palabra al inicio de la
clase para evaluar sus conocimientos previos acerca de la materia, interactuar
con sus dudas, dar la oportunidad a los alumnos de salir a la pizarra, etc. El
segundo punto que más me preocupaba era ver cómo podía hacer lo más entendible
posible la materia, puesto que tenía cierta complejidad y grado de abstracción.
Para ello, les explique un sencillo caso práctico primero para poder sentar las
bases de la unidad (el envío de voz por teléfono), para posteriormente ir
aumentando en complejidad, además de ponerles ejemplos cotidianos y tangibles
de uso de esta tecnología para que pudieran valorar su importancia. Personalmente,
la experiencia no ha podido ser más positiva, puesto que nunca antes había
tenido la oportunidad de ejercer como docente y no sabía cómo me desenvolvería
y si me gustaría, pero tras dar estas dos clases me siento enormemente
satisfecho y con más motivación que nunca para ejercer como profesor en un
futuro.
Adicionalmente, he podido acudir como oyente a las reuniones de evaluación
del segundo trimestre y he podido ver como es el proceso por dentro. Me han gustado mucho las intervenciones de los alumnos delegados, donde ejercían de
representantes de su grupo y donde tenían la oportunidad de intercambiar
impresiones con los profesores. Me ha sorprendido también observar de primera
mano el seguimiento individualizado de cada alumno que hacen los profesores y como las circunstancias personales de ciertos alumnos pueden acabar marcando
su rendimiento en la escuela, y por tanto ver expuesto su devenir académico. Me
queda muy buena impresión de cómo el tutor y los profesores son conocedores
hasta cierto punto de estas circunstancias y de cómo tratan de tomar medidas
para corregir y revertir estas situaciones en el entorno escolar.
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